martes, 25 de noviembre de 2014

El Papa en el Parlamento Europeo: Dignidad y trascendencia conceptos claves para el futuro de Europa

Ciudad del Vaticano, 25 noviembre 2014 (VIS).- El futuro de Europa depende del redescubrimiento del nexo vital e inseparable entre la dignidad y la trascendencia porque si no corre el riesgo de perder lentamente su alma y el espíritu humanista que ama y defiende. Este ha sido el mensaje que el Papa Francisco ha legado a los miembros del Parlamento Europeo durante su visita al órgano legislativo de la Unión Europea (UE). en Estrasburgo; la única institución internacional elegida directamente por 508 millones de ciudadanos, compuesta por 751 diputados elegidos en los 28 estados miembros de la UE.
El Santo Padre, que salió en avión de Roma poco antes de las 8 de la mañana, llegó a Estrasburgo a las 10.00 y fue acogido por el Encargado de Asuntos Europeos del Gobierno francés, Harlem Désir de dos vicepresidentes y de diversas autoridades civiles , entre ellas el alcalde de Estrasburgo, Roland Ries y eclesiásticas. Desde allí Francisco se trasladó en automóvil a la sede del Parlamento donde fue recibido por el presidente Martin Schulz y tras la presentación de las dos delegaciones de los 14 miembros del Bureau del Parlamento y de los 8 presidentes de los grupos políticos de la Asamblea, firmó en el Libro de Oro del Parlamento con esta frase: ”Espero que el Parlamento Europeo sea siempre la sede donde cada miembro colabore para que Europa, consciente de su pasado, mire con confianza al futuro para vivir con esperanza el presente”.
Tras asistir a la Sesión Solemne del Parlamento y escuchar el discurso del presidente Schulz el Papa Francisco se dirigió a la Asamblea recordando que su visita tenía lugar más de un cuarto de siglo después de la del Papa Juan Pablo II y que muchas cosas habían cambiado desde entonces, en Europa y en todo el mundo. ”No existen -dijo- los bloques contrapuestos que antes dividían el Continente en dos, y se está cumpliendo lentamente el deseo de que ”Europa, dándose soberanamente instituciones libres, pueda un día ampliarse a las dimensiones que le han dado la geografía y aún más la historia. Junto a una Unión Europea más amplia, existe un mundo más complejo y en rápido movimiento. Un mundo cada vez más interconectado y global, y, por eso, siempre menos ”eurocéntrico”. Sin embargo, una Unión más amplia, más influyente, parece ir acompañada de la imagen de una Europa un poco envejecida y reducida, que tiende a sentirse menos protagonista en un contexto que la contempla a menudo con distancia, desconfianza y, tal vez, con sospecha”.
”Al dirigirme hoy a ustedes desde mi vocación de Pastor -prosiguió- deseo enviar a todos los ciudadanos europeos un mensaje de esperanza y de aliento. Un mensaje de esperanza basado en la confianza de que las dificultades puedan convertirse en fuertes promotoras de unidad, para vencer todos los miedos que Europa ? junto a todo el mundo ? está atravesando. Esperanza en el Señor, que transforma el mal en bien y la muerte en vida. Un mensaje de aliento para volver a la firme convicción de los Padres fundadores de la Unión Europea, los cuales deseaban un futuro basado en la capacidad de trabajar juntos para superar las divisiones, favoreciendo la paz y la comunión entre todos los pueblos del Continente. En el centro de este ambicioso proyecto político se encontraba la confianza en el hombre, no tanto como ciudadano o sujeto económico, sino en el hombre como persona dotada de una dignidad trascendente”.
El Papa subrayó entonces el estrecho vínculo que existe entre estas dos palabras: ”dignidad” y ”trascendente”. ”La ”dignidad” -afirmó- es una palabra clave que ha caracterizado el proceso de recuperación en la segunda postguerra. Nuestra historia reciente se distingue por la indudable centralidad de la promoción de la dignidad humana contra las múltiples violencias y discriminaciones, que no han faltado, tampoco en Europa, a lo largo de los siglos. La percepción de la importancia de los derechos humanos nace precisamente como resultado de un largo camino, hecho también de muchos sufrimientos y sacrificios, que ha contribuido a formar la conciencia del valor de cada persona humana, única e irrepetible. Esta conciencia cultural encuentra su fundamento no sólo en los eventos históricos, sino, sobre todo, en el pensamiento europeo, caracterizado por un rico encuentro, cuyas múltiples y lejanas fuentes provienen de Grecia y Roma, de los ambientes celtas, germánicos y eslavos, y del cristianismo que los marcó profundamente, dando lugar al concepto de ”persona”.
”Hoy, la promoción de los derechos humanos desempeña un papel central en el compromiso de la Unión Europea, con el fin de favorecer la dignidad de la persona, tanto en su seno como en las relaciones con los otros países. Se trata de un compromiso importante y admirable, pues persisten demasiadas situaciones en las que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar la concepción, la configuración y la utilidad, y que después pueden ser desechados cuando ya no sirven, por ser débiles, enfermos o ancianos”.
Y promover la dignidad de la persona significa ”reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos aún, en beneficio de intereses económicos” porque ”es necesario prestar atención para no caer en algunos errores que pueden nacer de una mala comprensión de los derechos humanos y de un paradójico mal uso de los mismos. Existe hoy, en efecto, la tendencia hacia una reivindicación siempre más amplia de los derechos individuales, estoy tentado de decir individualistas, que esconde una concepción de persona humana desligada de todo contexto social y antropológico, Parece que el concepto de derecho ya no se asocia al de deber, igualmente esencial y complementario, de modo que se afirman los derechos del individuo sin tener en cuenta que cada ser humano está unido a un contexto social, en el cual sus derechos y deberes están conectados a los de los demás y al bien común de la sociedad misma”.
”Considero por esto -recalcó el Pontífice- que es vital profundizar hoy en una cultura de los derechos humanos que pueda unir sabiamente la dimensión individual, o mejor, personal, con la del bien común, con ese ”todos nosotros” formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social…Así, hablar de la dignidad trascendente del hombre, significa apelarse a su naturaleza, a su innata capacidad de distinguir el bien del mal, a esa ”brújula” inscrita en nuestros corazones y que Dios ha impreso en el universo creado; significa sobre todo mirar al hombre no como un absoluto, sino como un ser relacional. Una de las enfermedades que veo más extendidas hoy en Europa es la soledad, propia de quien no tiene lazo alguno. Se ve particularmente en los ancianos, a menudo abandonados a su destino, como también en los jóvenes sin puntos de referencia y de oportunidades para el futuro; se ve igualmente en los numerosos pobres que pueblan nuestras ciudades y en los ojos perdidos de los inmigrantes que han venido aquí en busca de un futuro mejor”.
Esta soledad ”se ha agudizado por la crisis económica, cuyos efectos perduran todavía con consecuencias dramáticas desde el punto de vista social. Se puede constatar que, en el curso de los últimos años, junto al proceso de ampliación de la Unión Europea, ha ido creciendo la desconfianza de los ciudadanos respecto a instituciones consideradas distantes, dedicadas a establecer reglas que se sienten lejanas de la sensibilidad de cada pueblo, e incluso dañinas. Desde muchas partes se recibe una impresión general de cansancio y de envejecimiento, de una Europa anciana que ya no es fértil ni vivaz. Por lo que los grandes ideales que han inspirado Europa parecen haber perdido fuerza de atracción, en favor de los tecnicismos burocráticos de sus instituciones. A eso se asocian algunos estilos de vida un tanto egoístas, caracterizados por una opulencia insostenible y a menudo indiferente respecto al mundo circunstante, y sobre todo a los más pobres. Se constata amargamente el predominio de las cuestiones técnicas y económicas en el centro del debate político, en detrimento de una orientación antropológica auténtica. El ser humano corre el riesgo de ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo para ser utilizado, de modo que ? lamentablemente lo percibimos a menudo ?, cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo se la descarta sin tantos reparos, como en el caso de los enfermos, de los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los niños asesinados antes de nacer. Este es el gran equívoco que se produce ”cuando prevalece la absolutización de la técnica”, que termina por causar ”una confusión entre los fines y los medios. Es el resultado inevitable de la ”cultura del descarte” y del ”consumismo exasperado”.
Francisco recordó a los parlamentarios que estaban llamados también a una gran misión, aunque pudiera parecer inútil: Preocuparse de la fragilidad de los pueblos y de las personas : ‘Cuidar de la fragilidad de las personas y de los pueblos -explicó- significa proteger la memoria y la esperanza; significa hacerse cargo del presente en su situación más marginal y angustiosa y ser capaz de dotarlo de dignidad. Por lo tanto, ¿cómo devolver la esperanza al futuro, de manera que, partiendo de las jóvenes generaciones, se encuentre la confianza para perseguir el gran ideal de una Europa unida y en paz, creativa y emprendedora, respetuosa de los derechos y consciente de los propios deberes?”.
Para responder a esta pregunta el Papa recurrió al fresco de la Escuela de Atenas de Rafael que se encuentra en el Vaticano: ”En el centro – dijo- están Platón y Aristóteles. El primero con el dedo apunta hacia lo alto, hacia el mundo de las ideas, podríamos decir hacia el cielo; el segundo tiende la mano hacia delante, hacia el observador, hacia la tierra, la realidad concreta. Me parece una imagen que describe bien a Europa en su historia, hecha de un permanente encuentro entre el cielo y la tierra, donde el cielo indica la apertura a lo trascendente, a Dios, que ha caracterizado desde siempre al hombre europeo, y la tierra representa su capacidad práctica y concreta de afrontar las situaciones y los problemas. El futuro de Europa depende del redescubrimiento del nexo vital e inseparable entre estos dos elementos. Una Europa que no es capaz de abrirse a la dimensión trascendente de la vida es una Europa que corre el riesgo de perder lentamente la propia alma y también aquel ”espíritu humanista” que, sin embargo, ama y defiende… En este sentido, considero fundamental no sólo el patrimonio que el cristianismo ha dejado en el pasado para la formación cultural del continente, sino, sobre todo, la contribución que pretende dar hoy y en el futuro para su crecimiento. Dicha contribución no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Unión, sino que es un enriquecimiento. Nos lo indican los ideales que la han formado desde el principio, como son: la paz, la subsidiariedad, la solidaridad recíproca y un humanismo centrado sobre el respeto de la dignidad de la persona”.
A continuación Francisco renovó la disponibilidad de la Santa Sede y de la Iglesia Católica, a través de la Comisión de las Conferencias Episcopales Europeas (COMECE), para mantener ”un diálogo provechoso, abierto y trasparente con las instituciones de la Unión Europea. Estoy igualmente convencido de que una Europa capaz de apreciar las propias raíces religiosas, sabiendo aprovechar su riqueza y potencialidad, puede ser también más fácilmente inmune a tantos extremismos que se expanden en el mundo actual, también por el gran vacío en el ámbito de los ideales, como lo vemos en el así llamado Occidente, porque ”es precisamente este olvido de Dios, en lugar de su glorificación, lo que engendra la violencia”.A este respecto, no podemos olvidar aquí las numerosas injusticias y persecuciones que sufren cotidianamente las minorías religiosas, y particularmente cristianas, en diversas partes del mundo. Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos”.
”El lema de la Unión Europea es Unidad en la diversidad, pero la unidad no significa uniformidad política, económica, cultural, o de pensamiento…. En este sentido, considero que Europa es una familia de pueblos, que podrán sentir cercanas las instituciones de la Unión si estas saben conjugar sabiamente el anhelado ideal de la unidad, con la diversidad propia de cada uno, valorando todas las tradiciones; tomando conciencia de su historia y de sus raíces; liberándose de tantas manipulaciones y fobias. Por otra parte, las peculiaridades de cada uno constituyen una auténtica riqueza en la medida en que se ponen al servicio de todos. En esta dinámica de unidad-particularidad, se les plantea también, Señores y Señoras Eurodiputados, la exigencia de hacerse cargo de mantener viva la democracia de los pueblos de Europa. No se nos oculta que una concepción uniformadora de la globalidad daña la vitalidad del sistema democrático, debilitando el contraste rico, fecundo y constructivo, de las organizaciones y de los partidos políticos entre sí…. Mantener viva la democracia en Europa exige evitar tantas ”maneras globalizantes” de diluir la realidad: los purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin bondad, los intelectualismos sin sabiduría”.
Mantener viva la realidad de las democracias es ”un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real ? fuerza política expresiva de los pueblos ? sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece. Dar esperanza a Europa no significa sólo reconocer la centralidad de la persona humana, sino que implica también favorecer sus cualidades. Se trata por eso de invertir en ella y en todos los ámbitos en los que sus talentos se forman y dan fruto. El primer ámbito es seguramente el de la educación, a partir de la familia, célula fundamental y elemento precioso de toda sociedad…. Por otra parte, subrayar la importancia de la familia, no sólo ayuda a dar prospectivas y esperanza a las nuevas generaciones, sino también a los numerosos ancianos, muchas veces obligados a vivir en condiciones de soledad y de abandono porque no existe el calor de un hogar familiar capaz de acompañarles y sostenerles.Junto a la familia están las instituciones educativas: las escuelas y universidades y.. ”los jóvenes de hoy piden poder tener una formación adecuada y completa para mirar al futuro con esperanza, y no con desilusión”.
El Pontífice habló también de la defensa del ambiente recordando que Europa ha estado siempre ”en primera línea de un loable compromiso en favor de la ecología… Esto significa, por una parte, que la naturaleza está a nuestra disposición, podemos disfrutarla y hacer buen uso de ella; por otra parte, significa que no somos los dueños. Custodios, pero no dueños. … Respetar el ambiente no significa sólo limitarse a evitar estropearlo, sino también utilizarlo para el bien. Pienso sobre todo en el sector agrícola, llamado a dar sustento y alimento al hombre. No se puede tolerar que millones de personas en el mundo mueran de hambre, mientras toneladas de restos de alimentos se desechan cada día de nuestras mesas. Además, el respeto por la naturaleza nos recuerda que el hombre mismo es parte fundamental de ella. Junto a una ecología ambiental, se necesita una ecología humana, hecha del respeto de la persona”.
El segundo ámbito en el que florecen los talentos de la persona humana ”es el trabajo. Es hora de favorecer las políticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo. Esto implica, por un lado, buscar nuevos modos para conjugar la flexibilidad del mercado con la necesaria estabilidad y seguridad de las perspectivas laborales, indispensables para el desarrollo humano de los trabajadores; por otro lado, significa favorecer un adecuado contexto social, que no apunte a la explotación de las personas, sino a garantizar, a través del trabajo, la posibilidad de construir una familia y de educar los hijos”.
Insistiendo en la necesidad de afrontar juntos la cuestión migratoria, Francisco exclamó: ”¡No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio¡…La ausencia de un apoyo recíproco dentro de la Unión Europea corre el riesgo de incentivar soluciones particularistas del problema, que no tienen en cuenta la dignidad humana de los inmigrantes, favoreciendo el trabajo esclavo y continuas tensiones sociales. Europa será capaz de hacer frente a las problemáticas asociadas a la inmigración si es capaz de proponer con claridad su propia identidad cultural y poner en práctica legislaciones adecuadas que sean capaces de tutelar los derechos de los ciudadanos europeos y de garantizar al mismo tiempo la acogida a los inmigrantes; si es capaz de adoptar políticas correctas, valientes y concretas que ayuden a los países de origen en su desarrollo sociopolítico y a la superación de sus conflictos internos ? causa principal de este fenómeno ?, en lugar de políticas de interés, que aumentan y alimentan estos conflictos”
”Ser conscientes de la propia identidad es necesario también para dialogar en modo propositivo con los Estados que han solicitado entrar a formar parte de la Unión en el futuro. Pienso sobre todo en los del área balcánica, para los que el ingreso en la Unión Europea puede responder al ideal de paz en una región que ha sufrido mucho por los conflictos del pasado. Por último, la conciencia de la propia identidad es indispensable en las relaciones con los otros países vecinos, particularmente con aquellos de la cuenca mediterránea, muchos de los cuales sufren a causa de conflictos internos y por la presión del fundamentalismo religioso y del terrorismo internacional”.
”A ustedes, legisladores les corresponde la tarea de custodiar y hacer crecer la identidad europea, de modo que los ciudadanos encuentren de nuevo la confianza en las instituciones de la Unión y en el proyecto de paz y de amistad en el que se fundamentan. … Les exhorto, pues, a trabajar para que Europa redescubra su alma buena. Un autor anónimo del siglo II escribió que ”Los cristianos representan en el mundo lo que el alma al cuerpo”. La función del alma es la de sostener el cuerpo, ser su conciencia y la memoria histórica. Y dos mil años de historia unen a Europa y al cristianismo. Una historia en la que no han faltado conflictos y errores, también pecados pero siempre animada por el deseo de construir para el bien. Lo vemos en la belleza de nuestras ciudades, y más aún, en la de múltiples obras de caridad y de edificación humana común que constelan el Continente. Esta historia, en gran parte, debe ser todavía escrita. Es nuestro presente y también nuestro futuro. Es nuestra identidad. Europa tiene una gran necesidad de redescubrir su rostro para crecer, según el espíritu de sus Padres fundadores, en la paz y en la concordia, porque ella misma no está todavía libre de conflictos”.
”Queridos Eurodiputados -finalizó entre aplausos el Papa -ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables; la Europa que abrace con valentía su pasado, y mire con confianza su futuro para vivir plenamente y con esperanza su presente. Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre sí misma, para suscitar y promover una Europa protagonista, transmisora de ciencia, arte, música, valores humanos y también de fe. La Europa que contempla el cielo y persigue ideales; la Europa que mira, defiende y tutela al hombre; la Europa que camina sobre la tierra segura y firme, precioso punto de referencia para toda la humanidad”.
- See more at: http://www.informandoyformando.org/el-papa-en-el-parlamento-europeo-dignidad-y-trascendencia-conceptos-claves-para-el-futuro-de-europa/#sthash.7rqnqW6Z.dpuf

Papa Francisco en la audiencia general: La santidad es mucho más que cerrar los ojos y poner caras

Audiencia General del miércoles 19 de noviembre en plaza de San Pedro

En Europa, ovacionaron al papa Francisco durante casi tres minutos

Luego de un fuerte y sentido discurso donde habló de inmigración, pobreza y hambre, el Sumo Pontífice recibió un gran aplauso de parte de los 751 eurodiputados de 28 países


ESTRASBURGO.- Un fuerte y prolongado aplauso de los eurodiputados, de pie durante casi tres minutos, saludó el discurso del papa Francisco esta mañana en el Parlamento Europeo.
El presidente del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schulz, agradeció al Pontífice su intervención que "ha tocado el corazón de todos". También definió el discurso del Papa como "un fructífero aliento" para Europa y el "camino hacia un buen futuro".
El Papa había recibido una fuerte ovación al llegar al hemiciclo donde lo esperaban los 751 parlamentarios de los 28 países miembros de la Unión Europea. Allí habló en italiano y comenzó diciendo que se dirigía como "pastor" para dar "un mensaje de esperanza y aliento".
Video: El Parlamento Europeo despidió de pie y con un extenso aplauso al papa Francisco
También llamó hoy a una Europa envejecida y "abuela" a no tener miedo y a redescubrir su "alma" e identidad humanista y cristiana. Además exhortó a los parlamentarios a que "enfrenten juntos la cuestión migratoria" porque "no se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio".
El Santo Padre insistió en que Europa solo podrá enfrentar los conflictos derivados de la inmigración mediante "leyes adecuadas para proteger los derechos de los ciudadanos europeos y que garanticen la aceptación de los inmigrantes''.
 
Los legisladores también aplaudieron cuando Francisco habló sobre la dignidad del trabajo. Foto: Reuters 
 
El aplauso más sostenido durante su discurso se produjo cuando habló sobre la "violencia bárbara contra los cristianos en buena parte del mundo en medio del silencio vergonzoso y cómplice de muchos''.
 
El Papa pidió a los parlamentarios afrontar juntos la cuestión migratoria. Foto: AFP 
También lo aplaudieron cuando habló sobre la dignidad del trabajo y lo "intolerable" que es que tanta gente muera de hambre al tiempo que se derrochan toneladas de alimentos.
"Creo que vuestro aplauso indica que el papa Francisco ha conmovido a muchos de nosotros, tal vez a todos", dijo a la asamblea el presidente del Parlamento, Martin Schulz. Volviéndose hacia Francisco, agregó: "Usted es una persona que nos da orientación cuando hemos perdido la brújula"
Agencias AFP y Reuters..

BIOGRAFÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Papa Francesco, Jorge Mario Bergoglio
El primer Papa americano es el jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, arzobispo de Buenos Aires. Es una figura destacada de todo el continente y un pastor sencillo y muy querido en su diócesis, que ha visitado a lo ancho y a lo largo, incluso trasladándose en medios de transporte público, en los quince años de ministerio episcopal.
«Mi gente es pobre y yo soy uno de ellos», ha dicho más de una vez para explicar la opción de vivir en un apartamento y de prepararse la cena él mismo. A sus sacerdotes siempre les ha recomendado misericordia, valentía apostólica y puertas abiertas a todos. Lo peor que puede suceder en la Iglesia, explicó en algunas circunstancias, «es aquello que De Lubac llama mundanidad espiritual», que significa «ponerse a sí mismo en el centro». Y cuando cita la justicia social, invita en primer lugar a volver a tomar el catecismo, a redescubrir los diez mandamientos y las bienaventuranzas. Su proyecto es sencillo: si se sigue a Cristo, se comprende que «pisotear la dignidad de una persona es pecado grave».
Su biografía oficial es de pocas líneas, al menos hasta el nombramiento como arzobispo de Buenos Aires. Llegó a ser un punto de referencia por sus fuertes tomas de posición durante la dramática crisis económica que devastó el país en 2001.
En la capital argentina nació el 17 de diciembre de 1936, hijo de emigrantes piamonteses: su padre, Mario, era contador, empleado en ferrocarril, mientras que su madre, Regina Sivori, se ocupaba de la casa y de la educación de los cinco hijos.
Se diplomó como técnico químico, y eligió luego el camino del sacerdocio entrando en el seminario diocesano de Villa Devoto. El 11 de marzo de 1958 pasó al noviciado de la Compañía de Jesús. Completó los estudios de humanidades en Chile y en 1963, al regresar a Argentina, se licenció en filosofía en el Colegio San José, de San Miguel. Entre 1964 y 1965 fue profesor de literatura y psicología en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe y en 1966 enseñó las mismas materias en el Colegio del Salvador en Buenos Aires. De 1967 a 1970 estudió teología en el Colegio San José, y obtuvo la licenciatura.
El 13 de diciembre de 1969 recibió la ordenación sacerdotal de manos del arzobispo Ramón José Castellano. Prosiguió la preparación en la Compañía de 1970 a 1971 en Alcalá de Henares (España), y el 22 de abril de 1973 emitió la profesión perpetua. De nuevo en Argentina, fue maestro de novicios en Villa Barilari en San Miguel, profesor en la facultad de teología, consultor de la provincia de la Compañía de Jesús y también rector del Colegio.
El 31 de julio de 1973 fue elegido provincial de los jesuitas de Argentina, tarea que desempeñó durante seis años. Después reanudó el trabajo en el campo universitario y entre 1980 y 1986 es de nuevo rector del colegio de San José, además de párroco en San Miguel. En marzo de 1986 se traslada a Alemania para ultimar la tesis doctoral; posteriormente los superiores le envían al colegio del Salvador en Buenos Aires y después a la iglesia de la Compañía de la ciudad de Córdoba, como director espiritual y confesor.
Es el cardenal Antonio Quarracino quien le llama como su estrecho colaborador en Buenos Aires. Así, el 20 de mayo de 1992 Juan Pablo ii le nombra obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires. El 27 de junio recibe en la catedral la ordenación episcopal de manos del purpurado. Como lema elige Miserando atque eligendo y en el escudo incluye el cristograma ihs, símbolo de la Compañía de Jesús.
Concede su primera entrevista como obispo a un pequeño periódico parroquial, «Estrellita de Belén». Es nombrado enseguida vicario episcopal de la zona de Flores y el 21 de diciembre de 1993 se le encomienda también la tarea de vicario general de la arquidiócesis. Por lo tanto no sorprendió que el 3 de junio de 1997 fuera promovido como arzobispo coadjutor de Buenos Aires. Antes de nueve meses, a la muerte del cardenal Quarracino, le sucede, el 28 de febrero de 1998, como arzobispo, primado de Argentina. El 6 de noviembre sucesivo fue nombrado Ordinario para los fieles de rito oriental residentes en el país y desprovistos de Ordinario del propio rito.
Tres años después, en el Consistorio del 21 de febrero de 2001, Juan Pablo ii le crea cardenal, asignándole el título de san Roberto Bellarmino. En esa ocasión, invita a los fieles a no acudir a Roma para celebrar la púrpura y a destinar a los pobres el importe del viaje. Gran canciller de la Universidad Católica Argentina, es autor de los libros Meditaciones para religiosos (1982), Reflexiones sobre la vida apostólica (1986) y Reflexiones de esperanza (1992).
En octubre de 2001 es nombrado relator general adjunto para la décima asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos, dedicada al ministerio episcopal, encargo recibido en el último momento en sustitución del cardenal Edward Michael Egan, arzobispo de Nueva York, de presencia necesaria en su país a causa de los ataques terroristas del 11 de septiembre. En el Sínodo subraya en particular la «misión profética del obispo», su «ser profeta de justicia», su deber de «predicar incesantemente» la doctrina social de la Iglesia, pero también de «expresar un juicio auténtico en materia de fe y de moral».
Mientras, en América Latina su figura se hace cada vez más popular. A pesar de ello, no pierde la sobriedad de trato y el estilo de vida riguroso, por alguno definido casi «ascético». Con este espíritu en 2002 declina el nombramiento como presidente de la Conferencia episcopal argentina, pero tres años después es elegido y más tarde reconfirmado por otro trienio en 2008. Entre tanto, en abril de 2005, participa en el cónclave en el que es elegido Benedicto xvi.
Como arzobispo de Buenos Aires —diócesis de más de tres millones de habitantes— piensa en un proyecto misionero centrado en la comunión y en la evangelización. Cuatro los objetivos principales: comunidades abiertas y fraternas; protagonismo de un laicado consciente; evangelización dirigida a cada habitante de la ciudad; asistencia a los pobres y a los enfermos. Apunta a reevangelizar Buenos Aires «teniendo en cuenta a quien allí vive, cómo está hecha, su historia». Invita a sacerdotes y laicos a trabajar juntos. En septiembre de 2009 lanza a nivel nacional la campaña de solidaridad por el bicentenario de la independencia del país: doscientas obras de caridad para llevar a cabo hasta 2016. Y, en clave continental, alimenta fuertes esperanzas en la estela del mensaje de la Conferencia de Aparecida de 2007, que define «la Evangelii nuntiandi de América Latina».

Hasta el inicio de la sede vacante era miembro de las Congregaciones para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, para el clero, para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica; del Consejo pontificio para la familia y de la Comisión pontificia para América Latina.

jueves, 21 de marzo de 2013

Obras


  • 1982: Meditaciones para religiosos.
  • 1986: Reflexiones sobre la vida apostólica.
  • 1992: Reflexiones de esperanza.
  • 1998: Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro.
  • 2003: Educar: exigencia y pasión.
  • 2004: Ponerse la patria al hombro.
  • 2005: La nación por construir.
  • 2006: Corrupción y pecado.
  • 2006: Sobre la acusación de sí mismo.
  • 2007: El verdadero poder es el servicio.
  • 2010: Sobre el Cielo y la Tierra.
  • 2012: Mente abierta, corazón creyente.

Controversia sobre su actuación durante la dictadura argentina


La participación de Jorge Bergoglio durante la dictadura cívico-militar argentina ocurrida entre 1976 y 1983 ha sido objeto de controversia. Por un lado, algunas personas acusaron al entonces provincial jesuita de supuesta vinculación con el terrorismo de Estado,103 aun cuando ninguna denuncia fue presentada formalmente ante la justicia argentina.104 Por otro lado, diversas personalidades —incluyendo perseguidos durante la dictadura— han afirmado que Bergoglio ayudó a quienes fueron perseguidos.105

Investigaciones periodísticas

En 1986, el fundador del CELSEmilio Mignone publicó su libro Iglesia y dictadura. El papel de la iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen militar donde menciona que Bergoglio estaría vinculado con el secuestro de los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio yFrancisco Jálics ocurrido el 23 de mayo de 1976.106 Dicha tesis sería reflotada por el periodista de investigación Horacio Verbitsky, quien publicó en 2005 el libro El silencio.107 La catequista María Elena Funes, quien estuvo detenida en el ESMA, indicó que lossacerdotes no recibieron la protección de Bergolio.108 El entonces «provincial» de los jesuitas relató que ante el peligro les ofreció a ambos refugio en la casa de los jesuitas, pero los dos sacerdotes decidieron continuar sus labor social en barrios humildes, cuando fueron secuestrados.109 Los jesuitas secuestrados reaparecieron el 24 de octubre de 1976. Verbitsky asignó responsabilidades al cardenal por este hecho y presentó cinco testimonios de curas y teólogos para intentar confirmar el rol de Bergoglio en los secuestros de los sacerdotes,110 hechos que fueron investigados en la serie de causas judiciales por delitos de lesa humanidad conocida comoMegacausa ESMA y en el marco de la cual el entonces cardenal fue llamado a declarar como testigo.111 En su declaración del 8 de noviembre de 2010,112 afirmó haberse reunido con los dictadores Jorge Videla y Emilio Massera, para reclamar por la liberación de los curas.113 Las investigaciones realizadas por Verbitsky no generaron ninguna imputación hacia Bergoglio ni causa pendiente.104
En 2010, los periodistas Francesca Ambrogetti y Sergio Rubín le preguntaron al cardenal sobre esto en el libro El jesuita, conversaciones con el cardenal Jorge Bergoglio, S.J.. Allí, el entonces cardenal rechazó las acusaciones e indicó que, si no se había defendido antes, “fue para no hacerle el juego a nadie, no porque tuviese algo que ocultar”,114 y narró cómo habría protegido a sacerdotes perseguidos durante la dictadura.114 En la entrevista, añadió: “Hice lo que pude con la edad que tenía y las pocas relaciones con las que contaba para abogar por las personas secuestradas [...] Me moví dentro de mis pocas posibilidades y mi escaso peso”.107
Sobre esto, el propio Jálics aclaró, a través de un comunicado distribuido por la orden alemana de jesuitas en Múnich, que no fue hasta años después que volvió a hablar con Bergoglio sobre su secuestro y que, tras celebrar la misa, se abrazaron solemnemente. También afirmó que se había reconciliado con lo sucedido, y considera el asunto cerrado, pero que no puede juzgar el papel de Bergoglio en esos sucesos.115 116
Tras su elección como papa, desde el Vaticano se afirmó que las acusaciones contra Bergoglio eran parte de "una campaña difamatoria bien conocida” que fue "promovida por una publicación que en ocasiones es calumniosa y difamatoria", acusando de la misma a la "izquierda anticlerical". Remarcó especialmente que "jamás ha habido una acusación creíble" contra el cardenal Bergoglio quien, dijo el portavoz Federico Lombardi, "jamás fue imputado por algo" e "hizo mucho para proteger a las personas durante la dictadura".117 118 119 120 Esto fue respondido desde el diario Página/12, en el cual publica Horacio Verbitsky, afirmando: "(se trata de una) desmentida pobre, que además no desmiente nada sino que agrede al mensajero, al medio que publicó una información que no estaba oculta, sino que ningún otro quiso publicar".121 122
Asimismo, el periódico digital español Público, realizó una entrevista a Rodolfo Yorio, hermano de uno de los sacerdotes secuestrados, donde efectuó declaraciones abonando la hipótesis de la desprotección por parte de Bergoglio.123 En el mismo sentido se expresaron otros familiares y allegados de los implicados, en un informe elaborado por el canal de noticias teleSUR.124
Franz Jalics volvió a asegurar posteriormente que ni él ni Yorio fueron denunciados por el actual papa y señaló que «es falso sostener que nuestro secuestro se produjo a iniciativa del padre Bergoglio». También reveló que en un primer momento sí creyó que habían sido víctimas de una denuncia, pero que tras varias conversaciones a finales de los años 1990, llegó a la conclusión de que dichas suposiciones eran infundadas.125
Por su parte, Germán Castelli, uno de los jueces que llevó el caso, recordó que la sentencia judicial del caso ESMA eximió a Bergoglio de cualquier culpabilidad, señalando, según las evidencias, que la actuación del cardenal no tuvo ninguna implicación jurídica126 y que las imputaciones contra él eran «totalmente falsas», según sus propias palabras.
La sentencia también dictaminó que las gestiones realizadas tanto por los superiores de la orden jesuita como por otras autoridades eclesiásticas persuadieron al régimen imperante de la liberación de los secuestrados.126

Declaraciones de activistas por los derechos humanos

Varios referentes de la defensa de los derechos humanos han negado la participación de Bergoglio en dichos asuntos. Alicia Oliveira, expulsada de su cargo de jueza durante la dictadura, perseguida en 1976 y nombrada «defensora del pueblo de la ciudad de Buenos Aires» en 1998,127 afirmó que Bergoglio les advirtió a los sacerdotes Jálics y Yorio del peligro que corrían y que ellos no le hicieron caso.104 El sacerdote Guillermo Marcó señaló: “A Alicia Oliveira, (Bergoglio) la salvó de ser desaparecida por la dictadura. Y cuando (Bergoglio) se entrevistó con Videla fue a pedirle por los curas”.128 En una entrevista Oliveira expresó que “cuando la dictadura me echó, él estuvo conmigo”.129
La ex senadora Graciela Fernández Meijide, miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) que fue secretaria de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), ratificó la declaración de Alicia Oliveira y afirmó que no le constaba «en absoluto que haya sido cómplice de la dictadura» pues «ni hay datos ni lo pudo probar la Justicia», ya que en todos los años en los que ella perteneció a la Conadep y a la APDH «nadie lo mencionó ni como instigador ni como nada». Meijide también afirmó que parte de las críticas a Bergoglio se debían a que éste había reprobado las políticas del gobierno argentino a causa de la corrupción y la pobreza.130
En tanto, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel opinó tras la asunción del papa Francisco que no consideraba que él “haya sido cómplice de la dictadura", pero que creía que "le faltó coraje para acompañar nuestra lucha por los derechos humanos en los momentos más difíciles”.131 Señaló además que "Hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura, pero Bergoglio no.132 [...] A Bergoglio se le cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisión a dos sacerdotes, siendo el superior de la congregación de los jesuitas, pero yo sé personalmente que muchos obispos pedían a la junta militar la liberación de prisioneros y sacerdotes, y no se les concedía. Les decían que sí y luego no se la daban."133 132
El presbítero Miguel La Civita, colaborador del obispo Enrique Angelelli muerto durante la dictadura, y declarante en el juicio por los asesinatos durante el proceso militar de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, sostuvo que «Bergoglio ayudó y sacó a mucha gente del país en la época de la dictadura». La Civita aseguró que Bergoglio está lejos de haber colaborado con la dictadura militar, y acotó que hasta tenía montada una especie de organización con colaboradores «para ayudar a la gente que era perseguida por los militares».134
Estela de Carlotto, titular de la organización Abuelas de Plaza de Mayo, se refirió a Bergoglio tras su elección como papa: “Que no se olvide de su patria, nos olvidó un poco, no lo escuchamos nunca hablar de nuestros nietos, ni de los desaparecidos”.135